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viernes, 4 de marzo de 2011

Luis E. Martinez. P: 100% Actitud

100% Actitud

En oportunidades, nos ponemos a pensar en cosas negativas, creando una mala energía; al decir “me siento mal”, “no se puede”, o “no se va a lograr”, no nos damos cuenta que la cura o solución la tenemos nosotros mismos. No es algo que esté oculto, ni en secreto. La verdad está en nuestra actitud; tomaré un momento para describir este término, y así tendremos una visión más clara.


Actitud- es la forma de actuar de una persona; el comportamiento que emplea un individuo para hacer las cosas. En este sentido, puede considerarse como cierta forma de motivación social, de carácter, por tanto, secundario, frente a la motivación biológica, de tipo primario, que impulsa y orienta a la acción hacia determinados objetivos y metas.


Cuando estuve hospitalizado, mi actitud ante al tratamiento siempre fue positiva. Aunque hubo momentos en que pensé no poder más, las ganas de vivir siempre fueron más fuertes que esa desmotivación pasajera. Recuerdo una vez que llegó el médico, y me preguntó si yo veía Warner Channel; inmediatamente respondí “100% actitud”; el médico comenzó a reír. Para quien no sabe, el canal Warner tuvo por un tiempo esa frase como eslogan.


Siempre solemos resaltar las cosas malas, pero nos olvidamos de las buenas. Eventualmente, llegará un momento en que se nos abra el camino; en que tengamos que elegir. Nunca sabremos con certeza, cuál es el camino correcto. Seguramente, nos dejaremos llevar por nuestro instinto, o en su defecto, por la influencia de algún conocido conocedor del tema o con alguna experiencia mayor que la nuestra.


En mi caso, me tocó ser asesorado por un profesional conocedor del tema. Cuando me adelantaron que el tratamiento duraría 90 días, sentí un gran miedo; no solamente por el tiempo de éste, sino por lo complicado que sería. Aún sabiendo esto, en lo único que me enfocaba, era en la determinación a seguir adelante. Por esos días, recordé algunas escenas del liceo, cuando aún residía en los Estados Unidos; mi sargento solía decirnos “Suck it up”, que vendría siendo algo como “sé fuerte y enfréntalo”, aunque un tanto más informal. Reviví todos esos entrenamientos y escenarios, en los que tuve que pensar más allá de lo que podía racionalmente. De hecho, no tenía otra opción, sino jugarme todo o nada. Sólo esperaba el día 89, cuando me iban a dar de alta.


Debo reconocerlo; el tratamiento no fue fácil y tuve ciertas complicaciones. Experimenté los llamados efectos secundarios, algunos de ellos con repercusión sicológica. El cabello se me cayó completamente; una calvicie total. Fue impactante, aunque decidí vivirlo en silencio. Percibía el temor de mis padres y allegados, aunque intentaran demostrar lo contrario. Cada vez que llegaban los resultados hematológicos, la incertidumbre era grande. Tuve la dicha de estar rodeado por muchas personas allegadas, siempre presentes.


Muchos deben preguntarse ¿Cómo hizo para superarlo? Pensándolo bien, creo que fue bastante simple; es cuestión de combinar dos palabras con gran significado: Motivación y ACTITUD, especialmente ésta última.


Luis E. Martinez P.

Twitter @lemp27

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