Siéntete agradecido por tu ira, por tu sexo, por tu avidez. Siente agradecimiento porque son fuentes ocultas y pueden ser transformadas, pueden abrirse. Cuando el sexo se transforma, se vuelve amor. El veneno se disuelve, lo feo desaparece.
La semilla es fea, pero cuando cobra vida, cuando brota y florece, entonces hay belleza. No deseches la semilla, porque haciéndolo estás desechando las flores que contiene. Todavía no han florecido, no se han manifestado —por eso no las puedes ver—, pero están ahí. Aprovecha la semilla, así podrás florecer.
Aceptación, profunda sensibilidad, entendimiento y consciencia —entonces puedes permitirte ser indulgente.
Una cosa más, es muy extraña pero es uno de los descubrimientos más profundos del Tantra: lo que ves como enemigo -la codicia, la ira, el odio, el sexo o cualquier otra cosa—, tu actitud de abordarlo así es lo que lo convierte como tal. Recíbelo como un regalo divino, abórdalo con gratitud en tu corazón.
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