El exceso de preocupación por ti mismo es la mayor enfermedad posible. No puedes ser feliz, no puedes disfrutar. ¿Cómo vas a disfrutar? ¡Con tantos problemas dentro! ¡Problemas y problemas y problemas y nada más! Y no parece haber solución. ¿Qué hacer? ¡Te vuelves loco! Por dentro todo el mundo está loco...
Tus enfermedades te ayudan a retener tu ego. Sientes que está sucediendo algo; por supuesto, no la dicha, no el éxtasis, sino la tristeza y el "nadie es más triste que yo", y el "nadie está tan bloqueado como yo", y el "nadie tiene tal jaqueca como la que yo tengo"; ¡ahí te sientes superior, todos los demás son inferiores!
Si estás demasiado interesado en ti mismo, recuerda, no llegarás. Esta preocupación excesiva te cerrará, y el Camino está justo ante tus ojos. Tienes que abrir los ojos, no cerrarlos".
Osho, ...Y llovieron flores. Historias y enseñanzas zen

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